
Si hay en toda la Comunitat Valenciana un sitio donde el baloncesto sea esencia viva es en Llíria, capital administrativa de la comarca del Camp de Túria. El conjunto del CIBO Llíria disputará esta temporada la liga EBA (Grupo E) y recientemente acaba de cumplir su sesenta aniversario. Su trayectoria ha transcurrido básicamente entre segunda y primera división hasta que en la temporada 90-91 consiguieron el ascenso a la ACB ante el Prohaci Mallorca (2-0).
El que una población de 16.000 habitantes -ahora tiene unos cuantos miles más- tuviera un equipo ACB era comparable a lo que consiguió el Vila-Real el fútbol aunque con muchísimo menos dinero. El pabellón Plà de l'Arc tuvo que ser rápidamente remodelado pasando de 3.500 espectadores a 5.000 para poder ser aceptado por la ACB. El esfuerzo económico fue enorme y la firma téxtil Ferrys se encargó de abanderar el proyecto de Andreu Cassadevall, que duró dos años. Por allí pasaron gente interesante como Jordi "Magic" Soler, Quique Andreu, Paco Jiménez, Dan Bingengheimer, Nanad Markovic, Chus Bueno, Nacho Rodilla -el deportista edetano más universal- o el jamaicano Sappleton.
El sueño duró dos temporadas y los despachos impidieron que pudiera reengancharse a la liga. Esto provocó la desaparición y refundación del club, que llegó a disputar la LEB. Pero los problemas económicos le obligaron a renunciar a la plaza hasta que de nuevo ha conseguido pisar territorio FEB con su clasificación para la disputa de la EBA de la mano de Nacho Rodilla como entrenador.
Ahora, como director deportivo encabezará el enésimo asalto a la élite del baloncesto a base de imaginación y trabajo ya que el dinero suele estar reservado para los clubes de fútbol. El sábado 6 de septiembre se presentó la nueva andadura del equipo aurinegro que sigue contando con un excelente futuro. Más de 200 niños y niñas de las escuelas de basket y del club (imagen tomada de la web del club edetano) representan el fervor que siente este pueblo por el baloncesto. Así lo resumía Nacho Rodilla para el periódico valenciano Las Provincias: "En Llíria vivimos por y para el baloncesto y la música. El baloncesto arrastra a más de 2.000 familias, sin nuestros equipos faltaría algo y los chicos estarían desamparados". Durante muchos años los niños y niñas jugaban en la calle con un balón de baloncesto y no de fútbol, una estampa que nunca ví en ninguna otra población. Eso habla mucho del vínculo de Llíria con el deporte de la canasta, el segundo amor edetano tras la música.
Este escribano fue cronista de los devenires edetanos por al EBA, Segunda Divisón y algún que otro encuentro de la ACB. En la memoria queda gente como Rodilla, Enguídanos, Wiley Brown, la pareja Smith-Palombizio, un incipiente Nacho "Zula" Rodilla (aún recuerdo como nos cosió a triples en un partidillo en el viejo pabellón cuando contaba con 13 años), la brega de Quique Andreu, el tiro de Dicenta y García....Los más jóvenes como Alario, Alama, Torrijos, Francés o Faubel impidieron la desparación del equipo y ahora las nuevas generaciones son las que deben colocar al equipo en la élite del baloncesto regional. El 20 de septiembre a las 18:30 empieza el camino ante el Mallorca en el Pla de l'Arc. Que tengáis mucha suerte en este nuevo intento.