jueves, abril 30, 2009

La Final soñada...para los blaugrana

No soy amigo de revanchismos y tampoco los busco en esta apasionante Final Four que se celebra a partir de este 1 de mayo en Berlín. El Regal FC Barcelona accede a ella tras deshacerse del fantasma del TAU en unos playoffs donde los catalanes han desarrollado, por momentos, el mejor baloncesto qeu se puede ver en Europa. Es hora, pues, que se desprendan del fantasma de la primera Euroliga "robada", la del tapón ilegal de Vrankovic a Montero (para otra discusión quedan unos posibles pasos del escolta bluagrana) en la final de 1996. Aunque la FIBA no aceptó las reclamaciones de los culés, años después reconocería el error e incluso llegó a pedir disculpas.



Eso sí. Para que el cuento de la lechera no termine con el cántaro roto, primero se ha de ganar al CSKA, que sigue siendo temible aún sin Papaloukas y Andersen, ahora, en bando contrario. Precisamente el australiano es uno de los elementos clave en este encuentro, junto con Ilyasova, Vázquez y Navarro. Por el CSKA, ya sabemos...Smodis, Siskauskas, Langdon....

En la otra seminfal, duelo griego entre PAO y Olympiakos con ventaja inicial para los rojillos de El Pireo, liderados por un gran Boroussis y con un Papaloukas que seguro que está al nivel de las grandes ocasiones. Y en la recámara, Childress...por si acaso.

Cualquier análisis o premonición no servirá de nada así que lo único que desde la humildad se pide es que factores externos no tengan nada que ver en el resultado final de un gran torneo.

3 comentarios:

Pirrimarzon dijo...

Soy algo pesimista con el enfrentamiento ante el CSKA, aunque espero equivocarme.

Y respecto a la otra, voto por el Pana, pero vamos, soy bastante gafe...

Saludos

costalgaraldals dijo...

Pues de gafe nada ... pa casa ¡¡

jr dijo...

cabronazo...!!!, ja, ja...Siskauskas nos dio bien dados...anque también el colegiado griego, que se empeñó en permitir dureza en unos y no en otros. Aunqe no es excusa. El Barça no supo parar al lituano y no cerró nada bien el rebote en los últimos minutos. No supieron ganar algo que tenían al acecho.